Primer premio Bloggin Sta Eulalia

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lunes, 25 de noviembre de 2013

DESEO Y REALIDAD



Desde muy pequeña ya demostraste tu fortaleza.


DESEO Y REALIDAD

Tan pequeña era tu existencia, que estabas desapareciendo poco a poco. Una pequeña sombra eras, y una amenaza tan grande la que te acechaba para acabar contigo, que nadie pensaba que te ibas a aferrar a ese soplo de vida que se te había encomendado. Si caminaba te hería, sí me levantaba no te ayudaba. Solo podía esperar que el pequeño ser que se cobijaba en mis entrañas, fuese más fuerte que todo lo que le rodeaba.
Ahora deseo es sinónimo de realidad y tu esplendor me ilumina cada día.



jueves, 21 de noviembre de 2013

ELOGIO A UNA MADRE


Hoy quiero hacer un homenaje a mi madre y a todas las madres del mundo. Voy a comenzar con algunas frases célebres que describen perfectamente como es una madre y la labor tan importante que tenemos encomendada por el hecho de ser lo que somos: "MADRES".

"Jamás en la vida encontraréis ternura mejor y más desinteresada que la de vuestra madre" (Honoré de Balzac).

"Muchas maravillas hay en el universo; pero la obra maestra de la creación es el corazón materno" (Ernest Bersot).

"Las madres perdonan siempre: han venido al mundo para eso" (Alejandro Dumas).

Este texto que a continuación voy a poner está escrito pensando en la mía, en mi madre.



GRANDEZA EN LA SENCILLEZ


Tú hablabas por mí, tú caminabas por mí, me defendías. Me cuidabas, sin descuidar otras tareas. Labrar los campos que duro y que difícil para una mujer tan joven. Volvías y me atendías. La casa, la comida, la ropa, todo a punto, y tú feliz porque me tenías.
Esperabas sola, la llegada de tu confidente, la alegría iluminaba tu rostro cuando regresaba. Pero duraba poco y otra vez sola, aunque no te importaba, porque yo era tu compañía. Todo tenía significado y eso era de lo que disponías.
Me hablabas, me enseñabas, pero sin descuidar tanto trabajo por hacer, esa era tu vida, y no te quejabas.
Tú, mujer sencilla, no te sientas sola porque tu hija será siempre tu compañía.



miércoles, 20 de noviembre de 2013

MÁS ALLÁ DE LA AMISTAD


Este microrrelato lo presenté al concurso Navidad alternativa hace unos años. No recibí ningún galardón pero uno de las miembros del jurado me comentó que era uno de sus textos favoritos, por lo tanto para mi fue una gran satisfacción.
Además aprovecho que hoy es el día internacional del niño para publicarlo.


MÁS ALLÁ DE LA AMISTAD


Querida Lucilla te mentí a través del chat y quiero sincerarme. No tengo dieciocho años, tengo diez, y no trabajo porque mis padres dicen que no lo puedo hacer hasta que no acabe mis estudios. Soy de España.
He convencido a mamá para pasar la Navidad contigo. Iremos a visitarte a tu aldea de Huancavelica.
Mis abuelos me han dado el dinero de los regalos que pensaban comprarme. Te lo entregaré. Así no tendrás que ir a ese basurero donde trabajas a recoger basura. Tu trabajo es peligroso, puedes cortarte con alguna lata y sufrir alguna infección grave, incluso puede morderte alguna rata. No quiero que te pase nada malo y tampoco quiero que nadie se burle de ti en clase cuando les dices donde trabajas. No escuches a esas personas, no saben lo maravillosa que eres. Voy a ahorrar para darte más de seis euros que es lo que tú puedes llegar a ganar en un  mes.
Con el dinero que consiga podrás quedarte en casa por las mañanas cuidando a tu madre enferma y seguir yendo por las tardes a la escuela.
Amiga mía, espéranos porque iremos a verte a Perú en cuanto tengamos listas las maletas.
Por favor Francesca lee esta carta así a mi amiga y dile que la quiero.




lunes, 18 de noviembre de 2013

LAS SOMBRAS DE LA MEMORIA



Dedicada a una gran persona, que por desgracia la vida no me permitió disfrutar y conocer más. Él cuidó de mí en los primeros años de mi vida. Su vida no fue fácil pero consiguió sacar adelante a su familia a base de mucho trabajo y en unas condiciones muy desfavorables. Para ti abuelo, mi pequeño homenaje.





LAS SOMBRAS DE LA MEMORIA.


Saliste del comedor a grandes zancadas, atravesaste el recibidor y fuiste a cobijarte a la sombra de aquella parra que cubría buena parte del patio. Yo corría tras de ti aunque no te diste cuenta. Te vi, te toqué y sin mediar palabra me diste una bofetada. Lloré y lloré sin entender nada. Tú eras mi compañero de juegos, mi protector.
 Mi querido abuelo: ¿Qué te estaba pasando? Con esa conducta tuya, me sesgaste el corazón. Sin embargo el amor no se desgastó, simplemente esperé  una explicación.
Con el paso de los años entendí que no eras tú, el autor de aquel acto, era la huella de tu incierto destino. Tú mente empezó a perder lucidez, y se quedó divagando en el camino de los recuerdos.
Perdurará en mi mente, que en la sombra de aquella parra comenzó el principio de tu fin.

domingo, 17 de noviembre de 2013

LA CANTINA DEL OLVIDO


En una tarde fría como hoy  y observando el cielo con ese tono gris plomizo mi mente deambula introduciéndome en historias como la siguiente. Quizás comenzase en una fría tarde de noviembre.


LA CANTINA DEL OLVIDO

Allí estabas, sentado, mirando por la pequeña ventana que tenías a tu derecha, tu mirada estaba perdida, como un mendigo deambulando por las calles, en las frías tardes de invierno, sin rumbo fijo, sin saber donde ir, simplemente dejándose llevar por el instinto o la necesidad del momento, de un presente imprevisible y de un futuro incierto.
En aquella mesa donde te encontrabas, había una taza de café y una copa de cristal,  parecía que esperabas a alguien.
Aquel sitio, que me costó tanto encontrar, era  un lugar acogedor, donde se respiraba cierto aire de melancolía, con mesas y sillas de madera, las paredes pintadas de verde, y colgadas del techo, unas lámparas, que parecían de bronce, con cristales en color blanco mate,  como las que tenían  los camarotes de los barcos antiguos.
La decoración era bonita, con todo tipo de simbología marinera, nudos realizados con cuerdas, banderas, cuadros de barcos, de paisajes y animales marinos; el mar era el protagonista en aquella cantina, era lógico por otro lado, seguro que allí se reunían muchos marineros para conversar antes o después de su partida, ya que la cantina estaba en un lugar estratégico en el puerto de la ciudad.
Hablé con el camarero, pues la curiosidad me intrigaba enormemente, aunque algo en mi interior me decía, que no podía equivocarme.
Le pregunté  quien era aquel hombre de aspecto sobrio, bien vestido, pero con un traje que no parecía de la época actual,  el color de su pelo era gris claro, y llevaba unas gafas que a veces depositaba encima de la mesa y al poco tiempo se las volvía a poner, su edad aproximadamente sería de unos ochenta años.
El camarero me contó la historia y en ese mismo instante se disiparon todas mis dudas.
El señor que estaba allí sentado, llevaba mirando por esa ventana cincuenta años, a través de ella vio como se fue alejando el amor de su vida, con la promesa de volver. Su historia era conocida por casi toda la ciudad, y por supuesto por las personas que frecuentaron y frecuentan la cantina, todos le conocen por el “amante fiel”.
Cuentan los mayores, que aquel hombre cuando, era joven, era bastante guapo y llamaba la atención de muchas jovencitas, aunque él nunca hizo caso a ninguna. Alguna le intentó convencer para que olvidase a su novia, pues le decían que ella nunca regresaría, y que intentase ser feliz de nuevo. Él nunca accedió a semejantes proposiciones, ya que solo había una mujer en su vida, y él estaba convencido que ella también le amaba.
Sucedió en una fría tarde de Noviembre, su novia y él fueron a la cantina,  ya que Goya, su novia, debía zarpar con destino a Inglaterra, donde la esperaba su familia.
 Ella iba a verles para darles la feliz noticia de su futuro matrimonio con Martín.
Esa tarde se hicieron miles de promesas y confesiones y planificaron su futuro, se querían y pretendían estar juntos siempre, pero ella debía hacer un viaje ya que su familia no era de la ciudad, ni siquiera del país, y tenía que ponerles al día de todo. Quería hablarles de Martín, de lo mucho que se querían y de la decisión que habían tomado, le ilusionaba mucho contar a su familia que había conocido a una persona maravillosa y quería estar a su lado para el resto de su vida.
 Ella se fue y nunca regresó. Todos pensaron en la ciudad que era una chica con dinero que no había hablado en serio a Martín, y le había abandonado.
Martín fue en varias ocasiones a distintos lugares de Inglaterra, siguiendo alguna pista, que él creía certera, a buscarla, pero nunca fue capaz de dar con ella.
A pesar de todo, él no ha faltado ni un solo día a este lugar, esta cantina forma parte de su vida, aquí prometió a su novia que la esperaría el tiempo que fuese necesario. Sigue una rutina diaria, y es que pide un café y una taza de coñac, se va hacia la mesa y se asegura tener una silla vacía,  reservada para cuando llegue su novia.
Sí la gente le pregunta, él responde que está esperando a su novia para casarse.
Él, en muchas ocasiones, no tiene conciencia de los años que han pasado, y cree ser aquel joven apuesto que espera unas horas a su prometida para luego ir a pasear o  al cine, o para hacer sus planes.
Después de oír el relato del camarero, me acerqué a tu mesa y cuando te percataste de mi presencia, clavaste tu mirada en mis ojos. No pude contener  las lágrimas ya que una sonrisa iluminó tu cara y me dijiste:
            -Goya, amada mía, por fin has regresado, llevo horas esperándote, y ya estaba preocupado por si te había pasado algo malo.
Te cogí del brazo y salimos de aquella cantina que tanto sabía de ti. Te había visto sonreír, hablar, esperar, amar y como no, llorar. También había visto a un hombre fiel, comprometido, esperar a su amada año tras año.
Estuvimos paseando largo rato, y te escuché decir lo mucho que me querías, es decir, lo mucho que querías a la abuela.
Siempre me habían dicho que yo guardaba un gran parecido con ella, sobre todo decían que teníamos los mismos ojos, éstos que tu reconociste en mí, pero la veías a ella.
La abuela siempre estuvo enamorada de ti, y aunque tú ahora creas que yo soy ella, me alegra haberte encontrado, para saber que tú también la has amado siempre.
La abuela me dijo que el amor de su vida estaría esperando en la “Cantina del olvido”, lo que ella no sabía cuando se despidió de ti y partió en aquel barco, es que llevaba en su interior el principio de una nueva vida, y aunque intentó por todos los medios volver, le fue imposible.
Cuando la abuela llegó a Inglaterra descubrió que esperaba un hijo, mejor dicho una hija que era mi madre. Dio la noticia a sus padres, y éstos para ocultar el agravio que suponía para ellos, que su única hija no tuviese novio conocido, de buena posición,  la obligaron a casarse con un señor al que ella nunca amó, pero se portó bien y dijo ser el padre de la hija que ella esperaba. Esta farsa duró toda la vida.
Ella se escapó de casa varias veces, para intentar cumplir su sueño con el amor de su vida, pero siempre la encontraban y la hacían regresar, incluso la imponían castigos, dejándola encerrada en una habitación con la llave echada.
Sufrió mucho y estaba desesperada porque sabía que tú la estarías buscando, y sufría sobre todo, por sí en algún momento pensabas, que ella no te amaba o te había olvidado. Me contó que te escribió mensajes, los guardaba en botellas y los tiraba al mar, confiaba que alguno de ellos te llegase.
La abuela me confesó que solo amó profundamente a un hombre y le prometí que no pararía hasta dar contigo.
Te leeré todas las cartas que ella me confió por si un día te encontraba, en esas letras está reflejado el inmenso amor que siempre te profesó y la esperanza que siempre tuvo de encontrarte.

Ahora juntos,  querido abuelo, iremos a depositar un ramo de flores donde ella descansa. Aunque vuestros cuerpos
ya no podrán estar juntos como lo hicieron antaño, vuestras almas están y estarán unidas por toda la eternidad ya
 que lo que os une es algo tan grande, que no ha podido destruir ni el tiempo, ni la distancia.
   

Una historia triste y romántica a la vez. Espero que disfrutéis de esta ella como yo lo hice mientras la escribía .. ¿qué os parece? me alegrará conocer vuestras opiniones.

viernes, 15 de noviembre de 2013

JIMENA MARIPOSA


Este soneto lo escribí pensando en mi gran fuente de inspiración actualmente, a la persona que hace que mi vida sea especial, al mayor regalo que Dios ha podido ofrecerme. A la persona que quiero más allá de donde el entendimiento puede alcanzar. A mi hija Jimena.



JIMENA MARIPOSA

Cuando al alba saluda el sol de mayo
Tus alas dibujan mil piruetas,
Abandonas tu nido urdiendo tretas
Y alegre haces de tu capa un sayo.
Reina alada de dulce encanto
Vuela caprichosa no te detengas,
Que el infinito te eligió y espera
Que descubras sus enigmas sagrados.
Mariposa fiel de espíritu vivaz
Algún día cogerás el testigo
De vivir la vida sin ningún disfraz.
No querrás abandonar el camino
Que te llevará siempre a ver la verdad
Y marcará a fuego tu destino.



POR FIN TRANQUILA



En este microrrelato que escribí para el Consejo General de la Abogacía hablo de los malos tratos y quiero que sirva para enviar un rayito de luz a las mujeres que sufren por la violencia de género.

POR FIN TRANQUILA

El día del señalamiento abría en mí una puerta a la esperanza. No me equivocaba.
Por fin se hacía justicia y te condenaron por un delito de homicidio en grado de tentativa.
Atrás quedaron los días en que me convencías para que no denunciase tantas tropelías.
Esta vez Tirso medió por mí, arrebatándote la cuerda con la que intentabas acabar con mi vida. No hay posible absolución para ti. Estarás entre rejas muchos años y solo un dios-mago podría salvarte. Pero recuerda que los dioses-magos siempre están del lado del inocente.
Al cubo de la basura he tirado todos tus recuerdos. He hecho trizas tus palabras, tus promesas, y como no, tus palizas.
Estas letras quizás las leerás algún día. Las mismas letras que seguro leerán todas las mujeres de España, de Europa y del mundo entero.
De momento solo quiero desahogarme y dormir por fin tranquila